Categorías: Escritos Relatos
La ilusionista

La ilusionistaLa ilusionista.

Él se columpiaba entre el deseo y el miedo. No debía, pero miraba y a cada descuido fugaz, el vértigo lo zarandeaba, nublándole la razón. Se sentía como el equilibrista sobre el cable de acero, con la barra entre las manos sudorosas, resbalándosele despacio. Perdiendo, a cada intento, la compostura e inclinándose, fatídicamente, hacia el abismo infinito. Ése, que se dejaba entrever en el escote de ella.

Ella jugaba sus cartas con ojos de ilusionista. Desplegando sus movimientos desde las sombras. Invitando a su rehén a entrar en un círculo de transmutación exquisito. Confiándole una extraña y seductora sensación de poder que se volvió escarcha, al sentir el roce de sus suaves y latentes labios, sobre su oreja.

Ella le decoró la piel con su aliento y con cuidado de pronunciar bien cada sílaba, vio caer al equilibrista en su red de saliva y miel. Todo por un susurro: fóllame.

La ilusionista.

Aportación que realicé en septiembre de 2015 para la Antología de Relatos Eróticos de Ediciones con Talento.

Imagen: Ryohei Hase

Categorías: Escritos Relatos
Niño Guepardo

Niño GuepardoNiño Guepardo.

[…]

—El camino que conduce a la ciudad pasa por un desfiladero del que cuelgan a sendos lados, los cuerpos inertes de antiguos traficantes. Para llegar a Nyartha, es necesario poseer un buen transporte si no quieres adornar las rocas con tu sangre. Los Ïurnon custodian la entrada y no se dejarán sobornar por menos de una bolsa de plata. Una vez fueron una tribu nómada que vivía en armonía con la Madre Tierra, pero ahora, con la llegada al trono de Zoorwen, se han convertido en vulgares asaltantes y asesinos. No queda nada puro en ellos. El desierto ha dejado de ser la cuna del hombre libre— el druida hizo una pausa y miró al joven—. Ahora dime, ¿qué piensa hacer un simple niño, para llegar vivo a la ciudad?

Continúa leyendo…

Categorías: Escritos Relatos
Noche mágica

Noche mágicaNoche mágica.

Recuerdo la noche en la que me enamoré de ti. Éramos jóvenes en busca del misterio. Juntos ascendimos hasta los muros de La Alhambra y nos olvidamos del tiempo en sus jardines. Ni el frío ni la humedad, nos hicieron desistir del disfrute del mármol de sus bancos ni de la belleza de sus fuentes. Recuerdo que mirábamos cada árbol como si pudieran hablarnos y que perseguíamos las acequias en busca de peces de colores. Sentí que volvía a ser una niña y que yo también formaba parte del bosque y la roca.

Visitar La Alhambra de noche es acceder sólo a sus jardines y al exterior de sus edificios pero también, es encontrarte a solas con ellos. Los turistas no suelen venir de noche y la paz y el silencio que reina en el lugar, invitan a acallar la mente y los labios.

Continúa leyendo…

Categorías: Escritos Relatos
Miradas

MiradasMiradas.

A través de la ventana, contempló a las ideas perderse. Observó cómo la niebla iba devorando la linde del bosque e imaginó, que se despertaba al otro lado del sueño. Llevaba tanto tiempo sintiendo que los años se volvían escarcha en los pliegues de su memoria, que olvidar era su mayor consuelo. Olvidar el pasado, olvidar el amor, olvidar a sus demonios…

Continúa leyendo…

Categorías: Escritos Relatos
Me quedo
Me quedoMe quedo.

Me quedo con las horas dormidas y los sueños desvelados. Me encuentro a solas, a escasos instantes de la fantasía… Y a miles de kilómetros de la realidad.

Me quedo y me encuentro. Me encuentro y me quedo, en silencio… Contemplando la tenue oscuridad del pálpito. Al arropo de quien conoce mis sueños, de quien me brinda la realidad.

Me encuentro, como siempre, desvelando pesadillas, arrucando fantasías. Lejos del ruido, pegada a la conciencia. Haciendo lo que me dicta el instinto. Cerrando puertas y abriendo el alma de par en par.

Categorías: Escritos Relatos
Serena

mujer_volando_colorUn día me iré de este mundo y de mi presencia hará el viento, mi estela. Musitaré desde las copas de los árboles, mullidos versos en liquen y humedad. Me querré parecer, entonces, a esa melodía que vuelve a mí, para entregarme los sentidos del silencio.

Cuando yo me haya ido, comprendo que el fluir de la palabra ya no irá ligado a los errores cometidos ni a las esperanzas descarnadas. Trascenderá como el agua burbujeante de un volcán submarino, y aparecerá así —como en una explosión—, el brío de una emoción incontenible. Enmudecerán los labios, sollozarán los ojos y del pecho malherido, brotará una flor sedosa, que embriagará a quienes un día, enredaron su mirada entre los recovecos de mis líneas, buscándome… Palpando verso a verso, las curvas de una mente fantasiosa… hasta hallarme en ellas, enredada y complacida. Feliz.

Continúa leyendo…