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Necesita mejorar

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Título: Donde Lloran los Dragones

Autor: Ismael Contreras Carmona.

Ilustrador: Yuly Alejo.

Editorial: Nazarí.

Año: 2015 (Primera edición)


Esta es la reseña más difícil que hago en el corto periodo de tiempo que llevo redactándolas. El autor, Ismael, un chico muy joven, paisano mío y con cuatro libros publicados hasta el momento, escribe una obra de fantasía que, a mi parecer, tiene demasiados puntos a mejorar.

A continuación, voy a dar mi opinión personal acerca de la estructura, el desarrollo del argumento y de los personajes principales y algunos secundarios. Si no quieres leer detalles concretos acerca de esta obra, te ruego que no sigas leyendo, no quiero ser yo la que te haga spoiler.

La historia de esta novela, narra un viaje a través de un mundo imaginario, con la finalidad de averiguar la identidad de los promotores de un genocidio y poder así, ajusticiarlos.

En esta novela podemos encontrar una serie de errores que serían aceptables dentro de la obra de un autor novel, no así, en alguien con una trayectoria con varios trabajos a sus espaldas.

Para empezar, en esta primera edición de Donde Lloran los Dragones, aparecen a lo largo del libro, numerosos errores sintácticos que restan seriedad al autor y cuestionan la paciencia del lector serio. Hay que dedicarle más tiempo al repaso de la obra.

La estructura que presenta la novela, está dividida en dos grandes secciones, además de incluir una nota del autor al comienzo del libro. A menudo, las notas de autor hablan sobre el proceso de elaboración de la misma y a veces, tratan sobre los sentimientos del escritor o sobre qué le empujó a redactar dicha historia. Cuando nosotros leemos la nota de autor de Donde lloran los Dragones, lo primero que pensamos es que Ismael, sufre mal de amores. Aquí podemos hacernos una clara idea de la técnica que va a emplear a lo largo de la obra: oraciones muy largas, que dan rodeos alrededor de la misma idea y la vuelven monótona y repetitiva. Algo muy peligroso frente a lectores serios.

Escribir fantasía y ciencia ficción es muy difícil precisamente, porque el perfil del lector al que le gusta alguno de estos dos géneros literarios, es muy exigente. En ambos géneros, el lector exige que las ideas estén muy bien atadas y asentadas sobre pilares sólidos.

En esta novela en cambio, tenemos la sensación en repetidas ocasiones, de que el hilo argumental está cogido con pinzas y a menudo, el mensaje que nos llega, es que se han cogido un batiburrillo de ideas, se han metido en una bolsa, se han agitado y a ver cómo salen después. No apreciamos una estructura sólida ni una seriedad cronológica de los acontecimientos. Por poner un ejemplo, es imposible atravesar una cordillera en dos días a pie. La propia definición de la palabra “cordillera” lo descarta. Este tipo de detalles restan seriedad al autor y echan muy para atrás al lector serio y repito, tanto el lector de fantasía como el lector de ciencia ficción, son lectores muy serios y muy exigentes.

Otro factor muy a tener en cuenta, es el perfil de los personajes. No existe un desarrollo de los personajes principales. No se aprecia que se haya diseñado aparte un perfil de cada uno de ellos. Los personajes principales que aparecen, son réplicas los unos de los otros. Se trata de personajes lineales, sin profundidad, con personalidades muy similares entre sí, que más que darle carisma y movimiento a la historia, lo único que hacen es encauzar los propósitos del protagonista, es decir, aburrir al lector. Se trata de “agregados” al protagonista, personajes que lo acompañan y que apenas sirven para nada más. Voy a explicar todo esto a continuación:

El personaje principal, Aidan, es un príncipe que ha tenido vida de príncipe hasta la adolescencia y que tras el acontecimiento trágico, que es el impulso que genera toda la obra, se ve obligado a vivir desarraigado de todo su pasado, es decir, de todo lo que él conoce, de todo su mundo. Su única obsesión es la venganza y no comienza su andadura para llevarla a cabo, hasta diez años después del suceso. Bien, detalles que destrozan al personaje principal:

  1. Aidan es un príncipe y como he dicho, lleva vida de príncipe hasta la adolescencia. Eso significa, que desde la más tierna infancia, ha recibido una educación fuera de lo común para el resto de personajes, es decir, una educación exquisita. Educación que incluye protocolos de comportamiento y lenguaje particular. La educación de un príncipe está dirigida a hacer de él, un rey el día de mañana, por lo que se le ha de inculcar, desde muy joven, el concepto de la “responsabilidad”. ¿Esto debe aparecer en la novela? No, sin embargo y sólo por esta condición, este personaje no puede hablar como un personaje común en el 100% del libro. Puede, por las circunstancias, variar el lenguaje, pero no puede olvidar lo que un príncipe aprende desde que nace, por mucha desgracia y mucho acontecimiento trágico que soporte.
  2. Más cosas, volviendo al tema de la responsabilidad y a su década separado del mundo. Ha huido, está con personajes oscuros por obligación y, ¿no aprende nada de ellos? Está con druidas, que trabajan con magia, que pueden comunicarse con el entorno y cambiar de forma ¿y no aprende nada? En esos años, ¿nadie le enseña magia? ¿Sólo se limita a rezar a dioses oscuros y a sacrificar a inocentes porque el resto lo hace? ¿Así se gana el pan? Después, pasa de lo oscuro a la luz con otros druidas, porque lo rescatan y, ¿tampoco aprende nada?
  • Algo muy importante a decir sobre el jefe de los Druidas Blancos es, que por mucho que se repita un concepto, éste no se vuelve real ni creíble (a este dato volveremos posteriormente). A este personaje secundario, se le describe como el más sabio del lugar, sin embargo, se comunica con un lenguaje nada extraordinario y tampoco dice nada profundo que medianamente, pueda clasificarse como “sabiduría”. Además, hace la mayor tontería que aparece en toda la novela: ve a Aidan, el protagonista, el cual está muy enfadado, traumatizado y lleno de odio, por los acontecimientos vividos en su hogar, es decir, en ese momento, Aidan nada más que busca venganza —y lo mejor es que el druida lo sabe—. Se le acerca el druida y le dice que tiran la toalla con él, que como no han podido eliminar todo ese odio que lo está atormentando, es mejor que sea el propio protagonista, quien trabaje por su cuenta, para deshacerse de él. Vale, aceptable pero aquí, viene la mayor genialidad de toda la obra: el druida —el hombre inmensamente sabio—, le enseña la imagen de la cara de uno de los que intervinieron en su tragedia, es decir, de uno de los ayudaron a generarle el mayor trauma de la vida del protagonista, causa y única motivación, para iniciar todo el viaje en busca de venganza y además, para dar más detalles acerca de su identidad, también le enseña la imagen de la cara de su familia y hasta la casa dónde viven… Perdóname, pero eso es tener mu mala idea. Eso no es propio de un Druida Blanco, un personaje que tiene que aportar el enfoque de la reconciliación, de la superación personal, de la aceptación del pasado y del amor. Encima, que el personaje principal está hirviendo en pulgas por vengarse, le dice algo así como “vete pa’ su casa, llama a su puerta, preséntate y dile que lo perdonas” (¡¡¡pero tío!!! ¿Enserio?).
  1. Más cosas: para llevar una década dándole vueltas a la cabeza, tratando de encontrar la mejor manera de dar con el paradero de quienes provocaron la catástrofe, es intolerable que el protagonista inicie su campaña sin ningún plan. Él va a lo que surja, a ver a quién se encuentra, a quién puede preguntar, etc. A ver Aidan, si en diez años no has aprendido magia y no has pensao cómo moverte por el continente, qué dirección tomar ni a quién le vas a sonsacar información, dime ¿qué has estado haciendo en una isla rodeao de tíos raros, durante diez años?
  2. Los cambios de personalidad del personaje principal. Este es un tema serio y un fallo abismal. En los primeros capítulos de la novela, Aidan se reconcome por dentro repitiéndose continuamente y a sí mismo, lo sucedido el día que todo cambió. Aquí vuelvo a repetir lo que ya he dicho con anterioridad: el hecho de repetir una idea, una y otra vez, no le da importancia, no le suma valor, no lo vuelve más trágico, no transmite más y no convence más. Para un lector serio, es repetitivo, deshumanizador y aburrido. Esta idea de hablar a lo largo del libro y una infinidad de veces, sobre “el día que todo cambió”, provoca un desapego total del lector hacia el protagonista. Llega un momento en el que te da igual su causa, te da igual su plan e incluso piensas “oootra vez con lo mismo”. Pero volviendo al tema de la personalidad. Decía, que en los primeros capítulos del libro, el protagonista se presenta ante otros personajes, como un personaje cerrado y celoso de hablar sobre sí mismo. Sin embargo, al encontrarse con personas que formaron parte de su infancia (para ser más concretos, una anciana y un niño —ojito con el niño, porque aquí se comete otro error—), el personaje cambia de manera extremista, su personalidad. De repente, el lenguaje y la forma de expresarse no corresponden con una persona de veintiséis años, príncipe desterrado, traumatizado e inmensamente dolido, más bien, se corresponde con el lenguaje y las palabras que usaría un chaval de catorce años, al que no le van ni bien ni mal las cosas y está en un ambiente cómodo. Hay que trabajar mucho mejor la psicología del personaje.
  • Sobre el fallo del niño que he mencionado: se trata de un niño pequeño, que hace diez años, cuando se supone que conocía a Aidan, era todavía, más pequeño. Tan, tan pequeño, que al reencontrarse con él, no resulta creíble que se dirija a éste, empleando términos formales del tipo “mi señor”. Ese niño se ha criado en una cabaña, no en una corte y dudo mucho que su abuela (la anciana), le haya estado educando acerca de los protocolos a seguir a la hora de dirigirse a un soberano, ya que habitan en un reino devastado sin rey ni corte.

Más acerca del lenguaje: Aidan no habla como un príncipe en ningún momento. Lo  hace una vez, como un niño. En el resto de la novela, Aidan habla como un cani. Aidan es un cani que ha salido de La Chana[1] y se ha metido en Coraterra. Aidan emplea expresiones vulgares y barriobajeras que para nada se esperan dentro de una novela de Fantasía. Esto deja en muy mal lugar al personaje, porque lejos de extrapolar al lector a un universo nuevo y mágico, lo conduces ante un tío que nada más que está dando vueltas por el campo, de taberna en taberna y que se comporta como un niñato que va hasta arriba de testosterona. ¿Dónde está la seriedad del personaje?

Suspenso en diálogos y suspenso en profundidad del personaje. Este personaje no es coherente con lo que le sucede. Lleva diez años queriendo vengarse, inicia su andadura sin plan alguno, se guía únicamente por instintos básicos, no medita nada, no piensa nada, no tiene en cuenta las consecuencias de nada. Básicamente es un niñato encabronao y por supuesto este perfil, no es coherente ni con el rango, ni con el pasado ni cuadra tampoco, con el mundo imaginario en el que vive. Conclusión: No es un personaje realista.

Sin duda, lo que menos trabajado está, son los personajes femeninos. Hay dos personajes que acompañan al protagonista en su misión. En distinto momento, entran y salen, pero en casi todo el libro, conviven los tres. Como mujer, no me he sentido identificada con ninguno de los personajes femeninos y me ha resultado muy desagradable el perfil general, que se describe en estos personajes, ya sea en estas dos mujeres o en personajes secundarios que de manera salpicada, intervienen en el libro. Me explico:

Aquí, la conclusión que sacas sobre las mujeres es que son tontas. Son objetos, ellas lo saben, ellas se conforman. Los personajes secundarios femeninos aparecen en tabernas con grandes escotes y sugerente trato afectivo, semidesnudas en prostíbulos (y encima trabajan gratis porque son así de cachondas y hay una magia detrás, mal explicada, que en lugar de hacerles a ellas ofrecerle al protagonista, el tener sexo gratis con dos a la vez —ojito—, lo que hace es que el protagonista —muy en contra de su voluntad— lo aproveche). También aparecen mujeres secuestradas por traficantes de esclavos y sufriendo todo tipo de vejaciones.

Realmente en ese mundo, las mujeres no hacen nada más que abrirse de piernas, servir vino caliente y lanzar tres hechizos mal echaos. Entiendo que el propósito sea exponer lo mal que está el mundo o la locura en la que viven los personajes, pero resultan tan poco creíbles… ¿A nadie le importa nada? Se supone que no pero cuesta creer que en todo un mundo, no haya ni una sola mujer que se rebele y tampoco que se muestre como una mujer, porque los personajes que acompañan al protagonista, no tienen una psicología del personaje femenina. Vamos a hablar ahora de ellas:

  1. Morgana: Se supone que este personaje es una de las brujas más fuertes y más inteligentes del mundo en el que sucede la historia. Sin embargo, no hace absolutamente nada. Lanza un par de hechizos contra soldados y pilla algún que otro cebollón drogándose, pero nada más. En los diálogos en los que interviene, directamente queda como una tonta. Sinceramente pienso que este personaje se inventó para que el protagonista no estuviera solo, porque realmente aportar, no aporta nada. No te sorprende en absoluto el motivo por el cual, ella acompaña al protagonista, a pesar de que no se descubra hasta el final del libro. Este personaje es tan superficial, que simplemente, te da igual y además, comete un fallo imperdonable:
    1. Se supone que Morgana acompaña a Aidan para asegurarse de que él puede llevar a cabo su venganza. Ese es el único motivo que tiene la bruja para unirse a la aventura. No se lleva bien con el otro personaje femenino precisamente, porque dicho personaje quiere desviarlo de ese fin. Sin embargo, cuando este segundo personaje no puede llevar a cabo su labor —ya por la última parte del libro—, Morgana, de repente, piensa que lo mismo, eso de permitir que el chaval se vengue, puede que no sea tan buena idea como al principio. Este detalle es una cagada. Si el fin era conmover a la bruja para que sopesase su decisión, eso no se refleja en el libro. Lo que aquí se ve es que ya no conviene que este personaje actúe según sus intereses porque la historia necesita un giro pero, sin embargo, lo que se consigue transmitir al lector es que Morgana es, como coloquialmente se dice, una voluntos[1].

2. Diana: Este es el otro personaje que acompaña al protagonista en su viaje. Es una sanadora con un nexo de unión con el protagonista. He de decir que este personaje me agota la paciencia. Representa lo puro, el amor, lo bueno. Es un personaje sumiso que, realmente, no hubiera durado ni dos capítulos, ya que, se deja utilizar por todo el mundo, consiente que la maltraten, no se defiende y persigue al protagonista como si fuera un perrito faldero. Este personaje no tiene carácter y sin embargo, oculta un interés propio que más bien, pertenece a otro personaje secundario, lo que no desmiente el hecho, de que se deje manipular por todo el mundo. En otras palabras: es una pava.

Ambas mujeres presentan similitudes en el uso del lenguaje y en su comportamiento. El autor debe trabajar más en la elaboración de los personajes, ahondando en la psicología de los mismos.

Otro desatino, esta vez, con un personaje secundario, es la reacción de Sable al reencontrarse con Aidan. Sable conoce a Aidan y está con él sólo unas horas cuando es un cachorro. Por tanto, no es creíble que una década después, el animal reaccione al verle, como si hubiesen vivido toda una vida juntos y ademas, hiciera sólo quince minutos que no se ven.

Existe la creencia entre muchos autores, de que uno de los pilares sobre los que se asienta la calidad de una obra, se mide en función del número de páginas que contenga. Tengo que decir que discrepo enormemente de esto. Abusar de las descripciones no sumerge al lector en tu mundo imaginario, más bien, lo saca de él.

Yo hubiera eliminado el último capítulo de la historia. Es el final que el protagonista no se merece (recuerda un poco a una película Disney). Y hablando de finales, Álthein hubiera ganado mucho si se hubiera trabajado desde otra perspectiva. Aquí hay una oportunidad desaprovechada.

He  observado un error que suelen cometer los autores noveles y que no debería de aparecer en este libro. Hay una norma que dice, que no hagas viajar a tu personaje a no ser que sea estrictamente necesario. Si viaja, llévalo exactamente a dónde tiene que ir y si no puede llegar directamente, asegúrate de que en cada lugar que visite, ocurra algo relevante para el desarrollo de la historia. No des rodeos, no hables de lugares que no enriquezcan el argumento y sobre todo, permanece el mínimo tiempo necesario en cada uno de esos lugares. Todo lo demás, resta calidad a la obra.

Para terminar y por no seguir extendiéndome —cosa que podría—, quisiera incluir una parte de la novela que me ha gustado. Se trata de un discurso que pronuncia el protagonista a un desconocido y que trata del amor. El texto está muy bien escrito, con frases cortas y directas, sin embargo, también incluye un error. El protagonista argumenta algo similar a “no hables de amor, cuando no has hecho el amor con alguien” y lo cierto es que Aidan, en toda la novela, no hace el amor ni una sola vez. Estos son los detalles a tener en cuenta durante el repaso y la corrección de una obra.


[1] Barrio de Granada.

[2] Alguien que cambia de opinión rápidamente.

 

Carta al autor:

Querido Ismael,

he sido más dura contigo que con ningún otro autor al que haya reseñado, simplemente porque esperas una opinión sincera acerca de tu trabajo y porque ya no entras dentro de la definición de escritor novel, por tanto, se te exige más.

Eres  un autor muy joven y con mucha capacidad de creación. Simplemente necesitas trabajar puntos concretos que harían que tus obras alcanzasen a un público más definido y exigente, por tanto, mayor difusión y mayor conexión.

Lee mucho, te invito a probar libros de diferentes géneros (aunque no supongan para ti un atractivo importante), porque puedes utilizar ideas y  herramientas de ellos, para el desarrollo de tus personajes y su psicología.

Un fuerte abrazo, sigue trabajando, llegarás lejos.

Pilar Ortiz.

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Pilar Ortiz
Amante de las buenas historias, fruto de una imaginación desbordante. Apasionada, descriptiva y muy visual. Sus cualidades sólo son superadas por sus ganas de aprender y perfeccionarse en el arte de la escritura.
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4 comentarios en “Necesita mejorar

  1. Pues no me leo tu reseña por que por culpa de los frikis de mis amigos, igual me hacen leer el libro en algún momento y detesto los spoilers. En cambio, prometo que si me lo leo buscaré este post y te daré mis impresiones ^^

    Los frikis de mis amigos leen mucha fantasía, por eso digo.

  2. Muchas gracias por tu reseña. Yo también escribo, y todos estos fallos que has señalado me serán muy útiles a la hora de escribir mis propios textos. Vamos, que me has dado una clase magistral de escritura en tu post.
    Sobre la novela no puedo opinar porque no la he leído, pero sí coincido contigo con que los lectores de fantasía y ciencia ficción son muy serios y esperan mucho.
    Un saludo

    1. Hola Flecha literaria, bienvenida.
      Primero agradecerte tu visita, el tiempo que has dedicado a leer el post (porque no es pequeñito) y también el tiempo que has dedicado en comentar.
      Decirte que mi intención no es dar clases de escritura a nadie, simplemente ofrezco mi humilde opinión a quien le interese. Si te ha servido para reflexionar y te motiva en tu búsqueda personal hacia la creación de historias, puedo sentirme bien agradecida y complacida de que así sea. No obstante, escribir siempre es algo muy personal y se desarrolla mucho mejor cuando empiezas a aprender a escucharte por dentro. Al menos a mí, eso me ayuda mucho a la hora de plasmar emociones.
      Sobre el libro, nunca diré que no lo leas, a muchas personas le parece una buena historia y mi criterio no tiene por qué valer más que el de otro. Te invito a sacar tus propias conclusiones.
      Un abrazo!

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