Categorías: Escritos Poemas
Poemas para decir adiós

Hoy me tropecé con un poema que escribí hace exactamente, tres años.
Tiene razón mi amiga Verónica en el comentario que dejó en el post anterior: la lluvia lo limpia y purifica todo, especialmente el dolor.
Me encantaría compartir este poema con vosotros y aunque tarde, os deseo a todos un feliz y próspero año 2017. ¡Que sanéis todo el dolor acumulado!

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Categorías: Escritos Relatos
Lo acepto
Lo aceptoLo acepto.

Me vuelvo hacia adentro, soy instante.

Me deshago en espuma y vapor de vaho. Respiro, estoy muriendo.

Aparezco en mitad de un anhelo que se desangra, lentamente, sobre todos los debería que pude hacer y no obstante, no realicé. Callo y respiro escarcha.

Me siento tibia, empapada en la hiel que emborracha los fragmentos de mis amores pasados. Flota el resentimiento alrededor de ellos, como si fuera un iceberg famélico, abandonado a su suerte. Tiemblo.

Me cobijo entre los recovecos de un puñado de lágrimas que no fui capaz de liberar y me duermo. Pasa el tiempo, envejezco. Amanezco desnuda a los pies de un amanecer que ahuyenta al miedo. Siento calma.

Miro hacia abajo, y en mi periferia descubro mi inexistencia, a través del Soy más puro. Exploro lo que percibo, deslumbro. Libre al fin, del dolor, la pena y la culpa. Comprendo el camino, deshojada del apego. Lo acepto.

Fluyo.

Imagen: Daniel Kordan

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Notas al aire

Notas al aireNotas al aire

Me voy lejos de ti, lejos del ruido.

Me marcho, para que mis pasos no vuelvan a cruzarse con los tuyos.

Para que la espina de esta rosa se pudra.

Para que el silencio recicle tu ausencia.

Me retiro al lugar donde las voces no llegan.

Conmigo, el cielo y el mar, las horas y los sueños que me quedan.

La brisa transformará mi cuerpo en crisales de sal.

Sonreiré.

Hoy aprendí, que los corazones más grandes son también, los más callados.

Imagen: Mikko Lagerstedt

Notas al aire.
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El velo

El veloEl Velo

Siento que la ilusión se desvanece. La mugre de esta oquedad que me guarda, se ha convertido en una mezcla de lodo y cenizas. Sustancia viscosa que, lentamente, resbala por las paredes e impregna el suelo. Avanza dejando tras de sí, un reguero sombrío. Engulle las juntas de las baldosas y llega hasta mis pies descalzos, empapándolos. Calmando con ellos y por el momento, su sed de mí.

Inspiro. Vapores de desengaño penetran en mi cuerpo y desgarran mi carne junto con mis creencias. Apenas me quedan fuerzas para replantearme si existe una pizca de verdad en mi pasado, pues ya me he rendido ante lo que es y lo que es y lo que soy, son sólo energías en movimiento.

Me gustaría derramarme por el abismo de hielo. Transmutar mi cuerpo hasta hacerlo insustancial. Volar, volar cada vez más alto, como lo haría un ave a través del humo y el fuego, por encima de senderos tortuosos, hasta llegar a su destino. Me encantaría ser valiente y no mirar los vaivenes de este tren oxidado. Temer que mi parada sea la próxima, me muestra lo mucho que aún me queda por aprender. Mientras trato de serenar este instinto primitivo, contemplo las caricias enmohecidas que tatúan mi recuerdo y el anhelo de la lluvia empañando de nuevo, mis ojos, me invita a soñar.

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Sabotaje
SabotajeSabotaje.

Sabotaje es rondar por mi mente y descolgarse de suspiros. Es trepar por mis ansias y deslizarse por los pliegues de mis dudas. Es besar cada defecto para volverlo valioso e imprescindible. Es iluminar con nuevos soles, las cavernas dónde duermen mis miedos. Es abrir las ventanas dónde apilo mi certidumbre, para que el viento la desordene. Es desprenderse de las imágenes que identifico conmigo, para buscar quién vive en realidad, debajo de tantas pieles.

Sabotaje es aprender a liberarse del miedo cuando ya no sé quién soy y sentirse libre, cuando comprendo que no me importa. Es cuestionarse que quizá, yo no tenga la razón en todo y que muy posiblemente, nada de lo que yo sepa, sea verdad.

Sabotaje es emprender un viaje sin retorno en busca y rescate, de lo mejor de mí. Es mostrarte mi peor parte y también, la más frágil, para que, pese a ellas, tú me sigas amando. Es abrazar el día a día, a sabiendas de que sólo el ahora me pertenece.

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