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Las Aventuras de la Albondiguilla con Coleta

Cuesta arriba, no mires abajo.

Afianzar un hábito requiere de constancia. Hasta ahora, había sigo algo muy difícil para mí. El gimnasio, ese lugar al que, para ir, tienes que preparar una mochila, echar a andar, llegar, cambiarte y ponerte a utilizar unas máquinas monstruosas para acabar poniéndote  roja como un tomate. Empezar a sudar y a sudar… quedarte sin respiración y disimular, porque siempre hay alguien bien experimentado que presume de gracilidad mientras que, para sus adentros, se burla de tu sufrimiento. O eso te dice tu subconsciente. Subconsciente hijo de puta, porque siempre es un hijo de puta que trata de sabotear todos tus intentos de progreso. Continúa leyendo…