Categorías: Escritos Relatos
Ojalá lloviera

Adam Martinakis

Ojalá lloviera esta noche. Me reconfortaría el olor a tierra mojada, a plantas saciándose, a vaho acumulándose en el vidrio de la ventana. Estaría bien que lloviera y lloviera…. y lloviera durante toda la noche. Sentir que caigo en el abrazo de un plácido sueño, mientras se dibuja el murmullo de una nana de agua infinita, tan antigua como el tiempo.

Desearía que lloviera y su efecto fueran calles vacías de pasos, luces apagadas, remansos de calma, soledad. Añoro el sabor del silencio de unos labios sellados, por encima de cualquier pensamiento, predomina la lluvia y su don. Pocos se paran a llenarse de él…

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Categorías: Escritos Poemas
Involución
Vorja Ilustración
Involución

Estamos hechos de polvo,
de espanto sacudiendo las calles.
Las miradas consumidas
en cada sorbo de licor.
Estamos, jodidamente, rotos.

Somos muñecos de trapo deshilachados
y por nuestras costuras asoma
el vómito de nuestra vacía existencia.
Llevamos acero en los pulmones,
alquitrán envenenando las venas,
Kilos y kilos de mierda en la cabeza.

Padecemos el hedor de la podredumbre,
emanando de las heridas abiertas,
arrojamos basura en las ranuras del tiempo
y mentimos diciendo que ya nada importa,
que nada nos duele, que nada nos toca.

Somos buitres descarnando el cadáver de la pureza.
Somos un puñado de costumbres enfermizas.
Somos el sufrimiento y el hambre,
la codicia y el resentimiento.
Somos la causa y el efecto
del error más grande jamás cometido.

Atravesamos la escalera de caracol en llamas,
intoxicados con píldoras en el estómago,
lodo y cenizas embadurnando los oídos
para no escuchar los alaridos
de quienes dejamos atrás.

Somos el baladí de la insignificancia
saltando directos hacia el abismo,
sin más miramientos que una fotografía,
acaudalando ego imperativo,
sabiendo que en mitad del giro,
los sesos contra el asfalto, van a parar.

Imagen: Vorja Ilustración
Categorías: Escritos Relatos
Presencia

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Me he roto demasiadas veces. Tantas, que dejé restos de mí en forma de esquirlas, en los vértices de la memoria de quienes fueron mis verdugos. Les dejé momentos de complicidad, columpiándose entre las motas de polvo que ahora, camuflan mi recuerdo. Guardé con esmero, palabra a palabra, realidades y consejos que incendiaron sus corazones. Les hice llorar y reír, pensar y soñar… Les dejé todos y cada uno de esos mágicos momentos, perfilados en destellos de vaho. Ahora, se confinan y empañan sus tristes ojos de vidrio, y les muestran al mundo, que la esencia más pura aflora, por encima de cualquier oscuridad.