Categorías: Escritos Relatos
Si vuelves

si vuelves

Si vuelves

a llevarte retales de mí, al menos, llévate mis horas muertas. Quédate con los paisajes apagados y fríos, con las ventiscas y los llantos reprimidos. No necesito nada de ellos ni tampoco, necesito nada de ti.

Quédate con las miserias y desprecios que me hice, con las migajas compasivas de las que me alimenté, con las mentiras que yo misma, me inventé… Aleja de mí, los fracasos que me achantaron y las burlas y críticas, que me amarraron a la imagen que otros tenían de mí.

Si vuelves a robarme algo mío, asegúrate de que sean, los juicios que encasillan mi existencia. Cerciórate de arrebatarme la mierda que tragué, por miedo a quedarme sola y asegúrate, de no olvidar nada que sea tuyo, porque nada de esto, me importa ya y ni mucho menos, me importas tú.

Si vuelves, que sea para evaporarte.

Imagen: James Bulloug

Categorías: Escritos Relatos
Notas al aire

Notas al aireNotas al aire

Me voy lejos de ti, lejos del ruido.

Me marcho, para que mis pasos no vuelvan a cruzarse con los tuyos.

Para que la espina de esta rosa se pudra.

Para que el silencio recicle tu ausencia.

Me retiro al lugar donde las voces no llegan.

Conmigo, el cielo y el mar, las horas y los sueños que me quedan.

La brisa transformará mi cuerpo en crisales de sal.

Sonreiré.

Hoy aprendí, que los corazones más grandes son también, los más callados.

Imagen: Mikko Lagerstedt

Notas al aire.
Categorías: Escritos Relatos
La ilusionista

La ilusionistaLa ilusionista.

Él se columpiaba entre el deseo y el miedo. No debía, pero miraba y a cada descuido fugaz, el vértigo lo zarandeaba, nublándole la razón. Se sentía como el equilibrista sobre el cable de acero, con la barra entre las manos sudorosas, resbalándosele despacio. Perdiendo, a cada intento, la compostura e inclinándose, fatídicamente, hacia el abismo infinito. Ése, que se dejaba entrever en el escote de ella.

Ella jugaba sus cartas con ojos de ilusionista. Desplegando sus movimientos desde las sombras. Invitando a su rehén a entrar en un círculo de transmutación exquisito. Confiándole una extraña y seductora sensación de poder que se volvió escarcha, al sentir el roce de sus suaves y latentes labios, sobre su oreja.

Ella le decoró la piel con su aliento y con cuidado de pronunciar bien cada sílaba, vio caer al equilibrista en su red de saliva y miel. Todo por un susurro: fóllame.

La ilusionista.

Aportación que realicé en septiembre de 2015 para la Antología de Relatos Eróticos de Ediciones con Talento.

Imagen: Ryohei Hase