Categorías: Escritos Relatos
No te ames

No te amesNo te ames, el amor está sobrevalorado. Preocúpate más por agradar a otros, pues no eres nadie si estás sola. No te ames, no merece la pena mirar hacia adentro, donde viven tus demonios. Sólo cúbrete de ropas bonitas y sepulta tu rostro bajo la lápida del buen maquillaje (ese que te cuesta tanto dinero conseguir y que te consume tanto tiempo en aplicar, para que, de esta manera, parezca que no llevas nada).

No te ames, nadie necesita que lo hagas y a nadie le importa lo que tú necesites. Piensa que todo el mundo se rendirá a tus pies, si tus dientes brillan más que tus ojos tristes. Nadie se fijará en lo vacía que está tu alma, si pintas tus labios del carmín más sensual que encuentres. No te ames, porque el amor, no es cosa de uno ni de dos. Si quieres disfrutar del cuerpo de quien gustes, ¿para qué amarle? Amar es una palabra bonita que puedes ir regalando a todo el mundo, así creerán que te importan y te verán como tienen que verte: complaciente.  ¿Qué más da lo que tú sientas?

No te ames y cambia de una vez esa birria de cuerpo con el que naciste. Esfuérzate por tener una imagen de photoshop sin photoshop, o acabarás más sola que la una. Ahorra, necesitas dinero para arreglar esa tabla de planchar a la que llamas pechos y esa celulitis que no se va por más cremas que te eches. Acéptalo, nunca te verás lo suficientemente buena para nadie y tendrás celos de cualquiera, porque todos parecen felices en su mierda de vida, excepto tú.

No te ames, consigue que otro te complete. Eres la mitad de alguien y sería una pena acabar tus días, demacrada y rodeada de gatos. Odia tu cumpleaños, total, cuanto más vieja, más fea y a nadie le gustan las feas… ni las gordas, ni las que hablan demasiado, ni las que piensan, ni las que protestan, ni las que tienen carácter (oh, a esas sí que no las traga nadie, son unas mandonas). Continúa leyendo…

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Si les ves

Si les vesSi les ves.

Se me acabaron las ganas de seguir bailando. Ya ves, hasta descalza puedo decir que siento el vértigo de las alturas… He paseado mucho tiempo con los dedos entumecidos. Algunas veces, lo hice tratando de acercarme a la gente de este mundo… otras, para huir de todos ellos…

No me apetece seguir con esta música. Siento que estoy haciendo el imbécil… Ahora te pido que me dejes a solas por un minuto. No me importa estar sentada sobre este suelo helado. Me repondré, ya lo verás. Perdona si te digo, que lo que me ocurre es solamente cosa mía… No quiero hablar con nadie en este momento. Tampoco aguanto ahora, que me hagas compañía. Sólo necesito quedarme sentada aquí, sobre el frío pavimento. Abrazar mis rodillas y perder la mirada en el vacío… Es posible que allí pueda encontrar algo de consuelo.

Llevo días simulando ser y estar bien, cuando lo cierto es que ambos sabemos que no es verdad… Déjame expresar tranquila mi gesto serio, no me sale usar otro. Estoy cansada de deslumbrarme con el brillo de tanta sonrisa fingida… Aprendí a no desperdiciar mi tiempo engañando a nadie. También es cierto que ya, pocos me importan… Observo mi alrededor, ¿los ves? Son como líneas paralelas idénticas… Cada vez me siento más desconectada de todos… Empiezo a ver sobre mi piel oleadas de vapor coloreado… En cambio, me resulta más difícil distinguir lo que significa hoy, ser persona de ser, simplemente, humano… Contemplo el desamparo de las plantas… No aprecio luz al final de ningún túnel porque estoy aquí, enredada en la maraña de un paisaje de tormenta… sintiendo la lluvia por dentro y el fuego en la mirada.

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