Categorías: Escritos Relatos

La ilusionista

La ilusionistaLa ilusionista.

Él se columpiaba entre el deseo y el miedo. No debía, pero miraba y a cada descuido fugaz, el vértigo lo zarandeaba, nublándole la razón. Se sentía como el equilibrista sobre el cable de acero, con la barra entre las manos sudorosas, resbalándosele despacio. Perdiendo, a cada intento, la compostura e inclinándose, fatídicamente, hacia el abismo infinito. Ése, que se dejaba entrever en el escote de ella.

Ella jugaba sus cartas con ojos de ilusionista. Desplegando sus movimientos desde las sombras. Invitando a su rehén a entrar en un círculo de transmutación exquisito. Confiándole una extraña y seductora sensación de poder que se volvió escarcha, al sentir el roce de sus suaves y latentes labios, sobre su oreja.

Ella le decoró la piel con su aliento y con cuidado de pronunciar bien cada sílaba, vio caer al equilibrista en su red de saliva y miel. Todo por un susurro: fóllame.

La ilusionista.

Aportación que realicé en septiembre de 2015 para la Antología de Relatos Eróticos de Ediciones con Talento.

Imagen: Ryohei Hase

The following two tabs change content below.
Pilar Ortiz
Amante de las buenas historias, fruto de una imaginación desbordante. Apasionada, descriptiva y muy visual. Sus cualidades sólo son superadas por sus ganas de aprender y perfeccionarse en el arte de la escritura.
Pilar Ortiz

Publicaciones por Pilar Ortiz

7 comentarios en “La ilusionista

  1. esta bien en tiempo, gracia ,demasiado simple,bien narrado ,faltan diez lineas mas para quedarse dentro del texto, enhorabuena ,gracias

    1. Muchas gracias, Enrique, por tu análisis y bienvenido.
      El texto no podía sobrepasar las 150 palabras para ser incluido en la antología, por eso quedó así de apretadito ^^.
      Me ha alegrado mucho tenerte por aquí.
      Un saludo.

  2. Vaya. No está nada mal este estilo (fuera de la prosa poética) Me ha gustado mucho ese símil con el equilibrismo, ese miedo que hay de caer y como se acaba desmoronando ante esa sutil insinuación. Quizá, quizá, quizá…. (recalco, quizá) hubiera rebajado el tono que desprende escote o deseo, para que el final hubiera sido más potente… Quizá!

    Muy buen trabajo. Un gusto (y un placer) leerte!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *