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Otoño

OtoñoOtoño.

Lúgubres y asonantes, así son los versos que nos sostienen. Ni el crepitar de la hoguera vence ya, nuestro invierno. Se han desdibujado palabras cargadas de dulzura… Como si fuera tan fácil desvestirse de ellas… Ahora quedan suspendidas dentro de un frasco de formol… en busca de la melodía, de aquella melodía….

Esta noche vino a verme la muerte y acarreó consigo, algunos de mis yoes pasados… y con ellos, te trajo a ti… quimera hostil de rostro cambiante. Reviví lo que era estar contigo y el resultado fue un vacío inmenso… Te has paseado por fragmentos de mí que quedaron obsoletos, mientras te vigilaba en la distancia. Intentaste de nuevo, hacerme sentir, como si creyeras que  aún te necesito.

No consigo liberar los hilos de esta emoción, es como alcanzar el orgasmo superlativo… Seréname, amor, seréname… o préndele fuego a mis alas de almizcle… Que elevarme no procuro si no es contigo… mas siento que contigo nunca despegó mi alma… Ahora que te vas, ahora que me quedo… ahora que tu rostro luce ya distinto… Ahora que no eres más que una reliquia del olvido y que no me duele verte de nuevo, con ninguna de aquellas identidades… Es hora ya, de despedirse. Otros amaneceres inundan las cuencas de mis ojos… Pasé mil inviernos agostada en la orilla, desvanecí junto a las olas… Fue duro dejarte morir de frío pero tan necesario como existir… sin ti, amor, sin mi dependencia. Sin la exigencia de alojar mis huesos en otra piel…

Otoño

Ha llegado el momento de partir y de dejar que los fantasmas se consuman por sí solos… Musitaré renaceres de luz… para que destruyan toda la oscuridad que dejas.

Otoño.

Imagen: Omid Asadi

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Pilar Ortiz
Amante de las buenas historias, fruto de una imaginación desbordante. Apasionada, descriptiva y muy visual. Sus cualidades sólo son superadas por sus ganas de aprender y perfeccionarse en el arte de la escritura.
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2 comentarios en “Otoño

  1. Yo, si la muerte se me presenta con una versión más jóven de mí mismo, lo primero que haría sería decírle:

    -Mira en el tío tan alucinante en el que te vas a convertir y flipa, chaval.-

    Y luego igual ya me vuelvo más reflexivo, pero las prioridades hay que tenerlas claras.

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